Quietud en las emociones

¿Sabes cómo es la quietud en las emociones?

… es la calma

Durante el día nuestra emociones pasan por un sin fin de cambios. Cada cambio nos hace tomar una actitud, con eso una expectativa. Así, desde que nos levantamos hasta que nos acostemos, estamos en un sube y baja emocional, en un va y viene de actitudes, entre éstas perdemos totalmente la claridad de la mente, o sea perdemos la consciencia.  Dejamos de estar conscientes, alertas, no nos damos cuenta de lo que pasa y solo vemos lo que nuestras emociones nos indicamos que debamos seguir. Así, termina el día y resulta que, casi en automático, dirigidos por nuestras emociones tomamos decisiones y por nuestras actitudes nos encontramos en estas y no otras circunstancias. Ha pasado un poco de todo pero una cosa nos faltó… calma y paz.

¿Quién está allí?

Parece que alguien más está viviendo mi propia vida.

Las emociones son la línea conductora entre los pensamientos y la gasolina para las acciones. Pero, ¿y dónde estamos nosotros? Parecería que solo jugamos papel secundario en nuestras propias vidas. Si siento sin querer, actúo sin consciencia y quien sabe de donde vienen mis pensamientos, no tengo control sobre mis apreciaciones ni juicios, entonces ¿quién está dirigiendo esa película llamada “Mi vida”?

Calma que mora en la quietud

Si tus emociones dominan tu vida, dominan tus pensamientos, marcan la pauta en tus percepciones entonces ya no hay espacio mpara lñibre albedrío ni para ti. Perdiste el control de tu vida.

Necesitas recuperar calma.

¿Dónde está?

Está en ti mismo, más allá de esa mente agitada, más allá de tus angustias, miedos, ansiedad, más allá de los juicios y expectativas, siempre está el espacio ilimitado de tu mente y si entras allí – inmediatamente sientes calma. La ecuanimidad en la emociones: nada falta, nada sobra, todo en la proporción exacta para sentir la quietud.

En seguida surge otra experiencia: el confort… de estar contigo mismo.

La calma, quietud en las emociones, esa ecuanimidad asombrosa, es como la superficie de un lago en quietud: todo se refleja allí, nada te afecta, todo es lejano y espacioso. Esa es la estabilidad – quietud en las emociones.

 

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