Sargazo… en la mente

Estamos inundados con la información. Nuestra mente está sobrealimentada, tiene una forma de indigestión. Posee demasiada información y no tenemos herramientas eficaces para digerirla así que sufrimos de indigestión… mental. Es como el sargazo en la mente.

Piénsenlo bien: nuestros abuelos, o en caso de jóvenes – bisabuelos, en la época en la que la TV todavía no existía, de manera natural buscaban paz, calma y espaciosidad en sus vidas. Ahora, los abuelos igualmente buscan paz y quietud ¿pero qué hacen? – prenden la TV. Y la tele no es exactamente un lugar que genere quietud. Ningún medio de comunicación lo es: radio, TV, prensa, Internet, publicidad en la calle.

Rodeados de información que agresivamente inunda nuestras mentes, le permitimos que se nos insinúe creando una visión – una estructura mental hecha de creencias. Si lo miramos bien – ninguna de estas creencias es nuestra y todas vienen de otros. Y básicamente está construida creando fantasía o miedo: si no comes eso ¡te vas a enfermar! si no usas a esa compañía o servicio ¡eres un estúpido y te vas a arrepentir! si no te vistes así o comes aquí – ¡estás fuera de la onda!

La des – información

E igual como el sargazo que nadie sabe bien de donde viene y a donde va, tampoco la información con la que nos llenamos sin control en la TV, e los medios y en google – no sabemos de donde viene y a donde va y quien tiene el interés en compartirla.

Yo estuve buscando en Internet la información sobre el sargazo y encontré más preguntas que respuestas – es decir no era claro ni definitivo lo que proponía google así que le pregunté a una amiga que lo sabe todo (literal) y es para mi como enciclopedia, y sí, finalmente me enteré de manera definitiva que pasa con el sargazo. De pasó dudé de google – la fuente contemporánea de sabiduría que a mi pregunta me dio muchas distintas respuestas y ninguna concreta. Entonces decidí prescindir de wikipedia y google y quise usar una enciclopedia -a así como se hacía antes de la existencia del Internet.

Y caí en el vórtice de la (des)información porqué dependiendo del idioma en el que preguntaba, recibía otra respuesta. Para los ingleses: enciclopedia Británica, para italianos – la Treccani, para franceses Larousse y para españoles – Salvat. Pero si la pregunta era la misma: ¿cuál es la enciclopedia mejor del mundo? sobra decir que en cualquier idioma la primera respuesta siempre decía: wikipedia – pero esta no es la mejor enciclopedia porque ni siquiera es enciclopedia – por eso se llama wikipedia. Tal vez es la más vasta pero al mismo tiempo la más incompleta y no se basa en criterios científicos sino populares.

Resulta que, a final de cuentas, cada uno tiene su opinión y quien sabe donde está la verdad. Pero hoy, más que nunca, por el exceso de la información y la facilidad de acceso a cualquier tipo de fuente de información, todos nos creemos poseedores de la verdad.

 

Sargazo en la mente

Cuando uno se cree poseedor de la verdad, pierde humildad y despierta la arrogancia – un demonio muy peligroso (ver incidentes de tiroteos en EEUU). Esa arrogancia nubla la mente, anula las bellas cualidades humanas como lo son la empatía, compasión, amor, generosidad, alegría y el gozo. Es como el sargazo que puede convertir un paraíso en un lugar banal y feo.

Como sargazo en el mar, también la información en exceso, información que no seleccionamos ni procesamos, llena nuestras mentes y las deja pardas e inservibles. La mente pierde su belleza como las playas del Caribe pierden su aspecto paradisíaco.

La mente, cuando es espaciosa, cuando deja de moverse y se aquieta, cuando deja de controlar, juzgar y pelear – es un paraíso. Se muestra en calma, gozosa, plena – feliz. Pero la mente llena, emocional, frágil y temerosa es como la playa con sargazo.

Debemos recuperar el espacio en la mente, como el gobierno de México debe recuperar las playas del Caribe mexicano.

Tú, ¿sabes cómo hacerlo?

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