Terminando ciclos – día 3

La ingenuidad que tenemos cada 31 de diciembre es tanto romántica cuanto inquietante ya que antes de cada año nuevo repetimos las mismas promesas: voy a portarme mejor, voy a … (cada uno pone aquí lo que todos los años repite).

En fondo creemos en nuestros deseos y nuestras promesas son sinceras y la actitud es correcta y la energía adecuada está allí.  Entones ¿porqué, año tras año repetimos lo mismo y cada año todo queda igual, sin cambio?

Exacto, todo es igual porque nada cambia… en particular nada cambia en nosotros.

Los tibetanos, en vez de festejar el momento del cambio de año, festejan su capacidad de cambiar.

Tres días antes del losar – año nuevo tibetano, dedican su tiempo para renovar lo externo y renovar su aspecto físico. No quieren entrar al año nuevo iguales ni quieren que el año llegue a las condiciones viejas.

Dos días antes del losar, renuevan lo interno – su energía y su alma. Sanan las heridas, perdonan, piden perdón, tratan de arreglar todo lo malo que ha surgido durante todo el año.

Un día antes se dedican a …

Renovar el espíritu

Un día antes del año nuevo los tibetanos llevan su mirada hacia lo secreto y lo más oculto de sí mismos – su espíritu. Lo quieren elevar, acercar a lo divino, desprender de lo mundano, del dolor, del sufrimiento.

Para lograrlo acuden a los maestros, lugares sagrados, hacen prácticas, oran y rezan para conectar su espíritu con lo divino. Así buscan reintegrar, de la manera más auspiciosa posible porque con la conexión con lo divino, a todos los aspectos de su vid: el externo, el interno y el secreto.

Entonces llega el año nuevo y los encuentra, renovados, llenos de cualidades y con el espíritu en alto, reintegrados, fuertes y serenos. Eso es el motivo para festejar.

Entonces empieza la fiesta del Año Nuevo.

¿Y nosotros?…

¿Estamos listos para recibir el año nuevo?
Si… tenemos la ropa lista, la comida, champaña, las doce uvas y … la lista de deseos que olvidamos a las 00:01

¿Porqué no prepararnos para ese momento tan mágico?

El 31 de diciembre, a las 12:00, ocurre la magia. Es un momento muy importante y muy poderoso. ¿Saben porqué?
Porque en ese momento millones de personas abren su corazón a la misma hora. Por unos segundo no existen rencores, envidias, celos, enojo ni soberbia. Por unos segundos somos libres, iguales, cercanos y nos une el amor y la apertura.

¿No valdría la pena, en un momento así ,recibir el año totalmente renovados?
Tal vez esta es la clave para que los deseos se cumplan.

Feliz 2019!!!

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