Vamos a iluminarnos

Qué es la iluminación

Los practicantes que usan el camino budista, hindú o de meditación para descubrir la naturaleza ulterior de la realidad y de sí mismos entienden la iluminación de la misma manera. Buscan liberarse de la mente ilusoria, de la fuente de todo sufrimiento liberarse de esa mecánica que crea la percepción que tenemos de la vida y que llamamos realidad. Así se vuelven verdaderos alquimistas de su vida.

Esa liberación suprema, es la iluminación y, a su vez, la iluminación no es otra cosa que darse cuenta, abrir los ojos a la verdad  y percibir lo ilusorio de la realidad y encontrar el verdadero lugar donde la mente reside. Es un poco como en la película Matrix de las hermanas Wachowski pero sin violencia y de manera instantánea.

¿Pero cómo llegar allí?

Tradicionalmente hay caminos que en distintas tradiciones tienen nombres diferentes pero de manera general podemos decir que se refieren a los actos que ocurren en las tres áreas de nuestra vida:

  • las acciones que nos relacionan con lo externo – nuestra vida
  • todo lo que ocurre en nuestro interior
  • aquello que ocurre en la mente

Cada uno de los caminos requiere de otras formas de practicar y aplicar los cambios en la vida diaria, en la tradición Bön budista estos son los caminos de sutra, tantra y dzogchen. Pero en realidad, aun cuando parecen separados, los tres caminos van juntos y siempre , como practicantes, usamos los tres – así tenemos más posibilidad de defendernos de los obstáculos y avanzar en el camio hacia la iluminación.

Los caminos

El primer camino, es de la renuncia y aquí un practicante, a través de los votos, modifica su conducta. En ese camino las oraciones y la devoción son un gran apoyo ya que sostienen a uno en los votos.

El segundo camino es de la transformación y pertenece a las enseñanzas de los tantras. Se refiere a los procesos internos más que la interacción con lo externo. el practicante transforma su estructura interna, sus emociones, tendencias. Parta lograr eso usa las mecánicas que operan dentro del cuerpo: los sonidos, la visualización, los mudras y la respiración.

El tercer camino es de la liberación – dzogchen, un camino dónde el practicante no renuncia a lo que le afecta ni lo transforma internamente sino reconoce y acepta tal como es, así lo libera en la mente sin dejar rastro. Este camino ocurre en la parte más secreta de nosotros, en la mente.

Lee más sobre la iluminación aquí: Iluminación

Lee más sobre el camino de la renuncia aquí: Renunciar o renunciar

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